
En los dos domingos siguientes a Pentecostés, nuestra Iglesia nos pide reflexionar sobre los dos misterios centrales de nuestra fe católica.
Así, el último domingo celebramos la solemnidad de la Santísima Trinidad. Este domingo contemplaremos Corpus Christi, el misterio del Sagrado Cuerpo y Sangre de Cristo, la Eucaristía.
La Iglesia nos da estas fiestas como una especie de resumen de nuestra identidad como católicos.
Jesús prometió que Él y su Padre enviarían el Espíritu de verdad a su Iglesia. Él dijo que el Espíritu nos guiaría a la comprensión de los propósitos más profundos de su misión y enseñanzas.
